iario isionero

Motivos para una fiesta...  
 

Hay que decir que el mes de Noviembre no comenzó de la mejor forma posible. La necesidad de  viajar a Bangalore, las entrevistas con abogados  y auditores para intentar dar un poco de luz en la compra de una tierra para el noviciado, y el viaje en sí, acaban por dejarle a uno bastante agotado (física y psicológicamente). Después de todo, llegué a la conclusión de que la frontera entre la audacia y la prudencia evangélicas es una delgada línea que resulta difícil de saber a cuál de las dos hay que agarrarse cuando las cosas no están claras. En este caso, ya pasó y acertamos con la prudencia. Terminado el capítulo de Bangalore, he de reconocer que este mes me ha dejado momentos inolvidables:

La familia en casa. La primera semana de Noviembre, la comunidad se vistió de fiesta para recibir a mis hermanas (Nieves y Horty) y a Isabel, una amiga de la familia. Al principio a uno se le hace extraño ver a tu propia familia compartiendo techo en un lugar tan remoto. Sin duda fue una semana distinta. Creo que con ellas he hecho más turismo en cinco días que en tres años en La India. Fue un turismo distinto, de ese que no sale en los trípticos de las agencias. Nos asomamos a una India pobre pero digna, comprometida e incluso diría orgullosa de ser como es. Porque para conocer La India hay que olerla, tocarla, oírla, admirarla y llorarla. Y eso es lo que hicimos. Disfruté.

Emigrante. Después de la visita me tocó a mí salir del país. Por razones de visado, tuve que irme una semanita a Singapur. Un país a unas horas en avión y a años luz en desarrollo. Además de "ponerme al día" en lípidos y grasas en los "fast food", tuve tiempo de pasear, de rezar, de conocer una realidad distinta, una sociedad singular en una infraestructura perfecta. Acabé convenciéndome de que Singapur es una especie de parque temático de escala nacional con el consumo por bandera y el orden y la limpieza como insignia. En fin, terminada la semana regresé a mi querida India sabiendo que, a veces el caos es más excitante que el orden.

El ansiado regreso. Cuando Roberto nos comunicó que ya tenía el visado para regresar a La India yo no lo creí... supongo que para no hacerme ilusiones. El caso es que el día de la fiesta del H. Gabriel, el H. Roberto llegó a la India como si hubiera estado fuera apenas unos días (algún kilito de más sí que trajo). Así que celebramos nuestra fiesta con un motivo doble: Gabriel y Roberto.

Un nuevo proyecto. Gracias a Carumanda (y a los de O.T.), llevaremos a cabo un proyecto de construcción en el colegio de Xavier Pattinam, una aldea de la diócesis de Sivagangai. Por ello la visita a la zona, las entrevistas con el obispo, el párroco y las Hermanas encargadas del colegio era obligada. Cuando la obra que se va a hacer es buena, no necesita de cartas de presentación ni de "peros", así que todos y cada uno de los encuentros acabaron dando las gracias a Carumanda por la solidaridad y el compromiso social con los más desfavorecidos.

En fin, nada más, que el Adviento nos ayude a todos a inundar de esperanza a estas gentes.

Sed felices

H. Jorge

 

 

 

 

Más Diarios